lunes, mayo 15, 2006

Cuaderno de poesia en borrador II


Libertad.
Me entierro a mi condena inventada.
Me entierro a voluntad
Mil muertes más, mil resurrecciones.
Es sólo un invento.

Sin miedo
Donde están las botas y el látigo
Que no he podido domar a los leones.

A peso
Todo parece verdadero, duradero. Peligroso escondite.
“aquí donde puedas verme voy a esconderme”
Estoy aquí detrás de mí.

Sexo
La turbulencia del deseo aplacada.
La falda planchada.

Conversación
Solo oigo tu voz, ¿cual es mi dial?
A esta distancia no entra bien la señal.

Deuda

Era la Feria del Libro del 2001, la editorial Norma relanzaba Primero Estaba el Mar de un escritor antioqueño muy poco conocido en el país. Esa novela, sobre J, la manigua y el mar, había sido publicada 18 años antes por un embriagante proyecto editorial, Publicaciones El Goce Pagano. En esa época Tomás González, el autor, era el encargado de servir los tragos en un lugar de salsa del mismo nombre.

El año anterior al relanzamiento de Primero estaba el mar, Moisés Melo editor de Norma, se había dado el lapo de publicar una novela difícil y muy cómica titulada La Historia de Horacio, la cual cuenta la historia alambicada de una familia paisa, que pasó, como tantas cosas, sin pena ni gloria por las librerías colombianas.

Mi misión era hacer que ni el relanzamiento, ni Tomás González pasaran sin pena ni gloria. Tristemente, la novela pasó, con mucha pena, sobre todo del escritor, y con una gloria efímera de dos o tres reseñas en los diarios y un par de notas para los noticieros locales de televisión.

Tomas González es tímido. Lo que hacia un poco más complicado el asunto de sacarlo del anonimato. Había llegado a Bogotá después de 20 años sin pisar estas tierras y estaba controlado por una frenética jefe de prensa.

En Medellín teníamos el gran evento, nos montamos en un avión y sentados en la silla, con 45 minutos por delante sentí pánico ¿ahora de que le hablo? A mí los minutos me quedaron cortos, para él debieron ser eternos, cuando aterrizamos en el aeropuerto José María Córdoba de Río Negro, me preguntó si conocía la filosofía Zen, esas fueron las únicas palabras que me dijo ese día.

Almorzamos un horror de bandeja de arriero con chicharrón de catorce patas. A las tres empezamos a visitar a los periodistas y se nos fue la tarde, nos fuimos para el hotel a cambiarnos y de ahí a la Biblioteca Pública Piloto, en el barrio Carlos E. de Medellín, a donde muchos asistieron con el ánimo de volver a ver al sobrino del célebre filosofó y orgullo antioqueño, Fernando González.
v
Los presentadores hablaron del poder de los recuerdos en la obra de González y muchos querían saludar al hijo prodigo. Desde ese momento, en la mirada de Tomás se poso un velo, como una micro pantalla de cine por la que empezó a pasarle su pasado.

Nos emborrachamos en El Niagara, una tienda en el poblado que tiene cinco puertas, a donde van todos los intelectuales parranderos de Medellín.

Al otro día seguía nuestra tortura, nos encontramos en el restaurante del hotel, Tomás me pidió no dar más entrevistas, dijo que se estaba sintiendo como un bobo diciendo siempre lo mismo.

La Historia de Horacio no es un libro fácil de leer, en él Tomás retrata a unas tías amargas y ambiciosas que me causaron mucha impresión. La manera como Tomás describe a los personajes es como si al mismo tiempo en una fotografía pudieran aparecer el físico y la personalidad. Utilizando una técnica casi policíaca como la de los retratos hablados las imágenes que da son tan nítidas que los retratos mentales que uno como lector se hace de los personajes y de los paisajes son perfectos.

Esa mañana llegamos a envigado, luego de haber montado en metro, en la plaza, frente al atrio de la iglesia, junto a una Ceiba inmensa. Teníamos el resto del día libre, una plaza enmarcada por tiendas y una competencia fuerte de equipos de sonido con Darío Jaramillo a todo volumen. Tomás me invitó a tomar algo para espantar el guayabo. Pidió un aguardiente y una cerveza para cada uno y me contó que en la época de la marihuana y en el comienzo del narcotráfico esas tiendas habían sido reformadas por traquetos.

Empecé a mirar hacia el interior, por las puertas se dejaban ver las reformas. Recuerdo una que tenía bancas blancas con espaldar alto, tapizadas de charol rojo, la pata de mármol blanco y encima un vidrio grueso verde claro. Afuera una mujer triste veía pasar el día.

Ya no se si son mis recuerdos o las imágenes de El Rey del Honka Monka, un libro de cuentos esplendido, mí preferido, que apareció dos años después.

Pasaron dos cervezas, dos aguardientes y pocas palabras, se paro, fue hasta la barra, pagó y me pregunto si lo acompañaba hasta la casa de su tío.

Llegamos bajo un sol inclemente de mediodía, yo me estaba muriendo de ganas de entrar a un baño, pero resultó que la casa del tío era un museo y que el museo estaba cerrado. Tomás se puso triste y la pantalla se apagó.

Salte, con mucha dificultad una rejita azul clara. Tomás me gritaba que no me metiera, que era peligroso, yo claro que quería que él entrara a ver la casa, pero sobretodo quería un baño. Al rato apareció una mujer mayor. Yo, toda atropellada por la urgencia, por los aguardientes y por la emoción, alcance a decirle Tomas González, la mujer se quedo seria, me clavo la mirada y me dijo: El niño Tomás esta aquí. Si señora, le puede por favor abrir la puerta y prestarme un baño.

Ella salió corriendo y cuando lo vio se quedo parada detrás de la reja, caminaron juntos muy despacio hasta la puerta de la casa de Fernando González.

Cuando entre, el rostro de Tomás se había transformado. No dijo nada sólo recordó: aquí quedaba la biblioteca, allí jugábamos fútbol mis hermanos y yo, esta era la pieza donde yo dormía.

A mi el corazón empezó a saltarme y las lagrimas se me juntaron todas antes de los parpados, no dijimos nada, salimos despacio y nos despedimos de la señora, cruzamos la calle.

Entramos a una tienda de viejo y salieron dos señoras muy pispas. Tomás se quedo helado y trato de pronunciar un nombre, ellas también se quedaron atónitas, pero no se movieron, no dejaron el rictus de amargura de sus caras, les costo trabajo acercarse para darle la mano. Salimos corriendo. Eran las tías, existían de verdad

lunes, abril 10, 2006

Silenciese

martes, marzo 28, 2006

Terapia de pareja: Tranquilos, todos sentimos lo mismo


Supe que Catalina Ortiz iba a ser artista cuando en quinto de bachillerato Memé, nuestra profesora de filosofía, nos puso un trabajo sobre Platón y el mundo de las ideas y ella llegó al salón de clase con un tendedero del que colgaban unas prendas minúsculas que unían el mundo real con el mundo de las ideas.

Ahora que somos adultas, Catalina está exponiendo su obra en la galería Goodman y Duarte, cerca al CAI de la 76 con 11. Esta exposición es súper femenina, por si a alguien le molestan las cuestiones de género. Todas las piezas tienen mucho de oficio, como de los oficios de las mujeres de antes: bordar, podar y regar las matas, peinarse, casarse, castrarse, tener insectos en las manos, escaparse. La sensación racional es que esos oficios son anacrónicos, que ahora no somos así.

MENTIRAS esta exposición es un bonito reflejo de que todos sentimos lo mismo, de que existe una estrecha distancia entre lo privado y lo público y de que lo privado se puede volver público de una forma sutil y bella.

El gran tema es qué diferencia a los hombres de las mujeres y por qué existen esas zonas en las cuales no nos reconocemos, ni nos entendemos. Esta exposición es una gran pista para estrechar esa brecha que cada día, por falsas ideas como el feminismo, se hace más difícil de cerrar. Esta muestra nos hace ver que a pesar de nuestra tendencia a perder la cabeza por amor, sólo basta con cerrar la cremallera, usar la fuerza y decididamente cumplir con la obligación de amar.

Me recuerda a Emily Dickinson, esta vez traducida por Silvina Ocampo,

Toda la verdad decidla pero al sesgo-
El éxito mora en rodeos
Demasiado brillante para nuestro doliente deleite
La verdad soberbia sorprende

Como el relámpago a los niños
Que una buena explicación tranquiliza
La verdad tiene que deslumbrar gradualmente
O todo hombre será ciego-

Súper recomendada.

martes, marzo 14, 2006

Clase de Lectura 1


Quiero aprender a leer, no las palabras que están puestas en las páginas de un libro.
Quiero entender cuando, con gestos, me estas diciendo algo. Quiero entender cuando una palabra es importante y cuando no.
Para mi clase de lectura me gustaría tener un diccionario sin definiciones. Un diccionario de posibilidades.
Quiero distinguir entre verdad y mentira. No quiero limitarme a leer lo que tengo frente a mis ojos, como pasa con un libro, que generalmente abre un mundo de posibilidades.
No bastan el blanco ni el negro, algo me dice que casi todo es del gris de las tardes de esta ciudad, donde tu y yo vemos llover en la distancia.
O preferiría no entender, no ver más allá, sólo ver lo que tengo frente a mi, sin más. Simple, nítido, instantáneo como una polaroid.

miércoles, febrero 22, 2006

El Romantico

No dijo nada
Nos montamos en el BOK y salimos de Bogotá
Mi cabeza estaba pesada y confundida
Paramos en un sembrado de algodón
Vimos pasar al ejército
Yo venia de la guerra y tenía que gritar

Andamos en silencio mucho rato
Lo perseguí por entre frailejones y quiches rojos
Sin decir nada, me llevó al cielo.

lunes, enero 30, 2006

This is so disturbing (Vikram Seth )

Yo no tuve hermanos pero en Cartagena, durante el Hay Festival, descubrí que no es necesario tener la misma madre.
Mis hermanos y yo nos protegimos de "esta desmedida angustia del espíritu por cosa alguna", nos dejamos llevar por cada uno de nuestros delirios, bailamos sin parar, nos reímos como niños, cada noche fue como una película vieja de las que hacen llorar.
Mis hermanos y yo hicimos un carnaval de amor que se movía por derechas y por izquierdas.
Mis Hermanos y yo lloramos juntos por un poema, nos convertimos en lo que no queríamos ser y en lo que queríamos ser. Nos agotamos y nos alentamos.
Mis hermanos se burlaron de mí y me hicieron grande. En silencio escuche el grito de sus pesadillas. Al amanecer en el caribe, juntos, nos acompañamos. Mis hermanos y yo.

Gracias a La Peña Literaria

lunes, enero 23, 2006

Nuestro Jardín

El domingo fuimos al vivero, casi ninguna se veía bonita, estaban solas a pesar de estar todas juntas, como nosotras en la fiesta.

Las escogimos, a ellas y a las materas, las vimos juntas sobre un carrito de metal, ahí ya se veían mejor, cómo nosotras volviendo ebrias y cansadas en el Fiat.

Las pedimos a domicilio. No llegaron durante toda la semana, yo tenía que trabajar, el timbre esta dañado, a P. la citaron en el colegio de los niños. Finalmente cuando llegue por la tarde, el jueves, estaban ahí, pero no habían llegado; sólo estaban puestas sin gracia. En mi cabeza daban vueltas, pensaba cómo ponerlas mejor. Cuando vivíamos en la macarena pasaba algo similar, nos metíamos todas al baño nos poníamos azul en los ojos o estrellitas en el pelo o uno que otro Lápiz de Labios y nada, no cogíamos gracia, salíamos a bailar y volvíamos juntas pero solas.

Esa noche estaba haciendo frió y no pudimos estar mucho tiempo abajo, nos fuimos a dormir, sabiendo que estaban ahí, que ahora estaban en la casa con nosotros.

La noche antes de armar el jardín R. no pudo sentarse junto a mi, se quedo mirando el Barrio de Invasión absorto en esa cuadricula cambiante, llena de mensajes silenciosos, de complicidad.

Nos despertamos con afán, ellas estaban ahí y no habíamos salido a recibirlas. Mientras yo fritaba unos pedazos de tocineta torpemente, R. salió y tomo unas medidas, hizo una lista mental. Estaba haciendo sol y el cielo estaba muy azul, cuando íbamos para la ferretería J. llamó y me preguntó, extrañado, si iba a hacer cosas de hombres, la verdad no supe que responder.

Compramos las puntillas, los clavos, las tuercas y una nueva, las demás se veían tan solitarias, a pesar de estar juntas, así que pensamos en llevarles más compañía. Cuando vivíamos en la macarena era igual, no podíamos salir sin buscar compañía.

La tarde pasó con el ruido del taladro y la angustia de que el vino no llegara a tiempo, todo llego a tiempo. Vimos desde la terraza varios aviones. Al borde de la tarde nos abrazamos en el sofá a verlas, ya no se ven solas, ya son nuestro jardín.

martes, enero 10, 2006

Ultimas lecturas, advierto: todo parecido con la realidad puede ser ficción.



















Me costo mucho trabajo, fue un regalo de cumpleaños que me hizo Carlos Castillo, me demore como 4 mese en leerlo, es de Edwidge Dandicat una mujer haitiana americana. Hermosa que siempre ha tenido swing, lo primero que se conoce, o que al menos yo conocí, se llama ¿Cric? ¡Crak! son nueve cuentos de historias orales que pasan de generación en generación. Generaciones marcadas por una violencia muy cruel, allí las mujeres son personajes de una valentía dignificante.

Danticat tiene algo especial, es muy femenina en su escritura, es delicada y precisa, sus relatos están perfectamente cosidos. Su escritura tiene un ritmo como de regge (no se como se escribe). El último libro que me leí de ella se llama El Quebrantador, son nueve cuentos, cada uno en sí mismo tiene mucho sabor, no parece un libro, parece más un disco. Y esta muy bien, creo que por eso me quede tanto tiempo en él. Mi cuento preferido es sobre una costurera de vestidos de novia, una mujer que dedicó su vida a confeccionar esos trajes llenos de encaje, perlitas diminutas, botones y no sólo eso, sino a coser ilusiones amorosas.

La viejita, quien utilizaba unas pelucas como las de Celia, tenía en realidad una cabeza cana llena de surcos perfectos que se formaban con unas trenzas grises y blancas pegadas al cráneo que hacían un recorrido zigzagueante por sus pensamientos, estaba loca. Dejaba su oficio porque veía figuras y oía voces de todas esas mujeres que vistieron de novias, gritándole a la cara llenas de furia. Visualmente ese cuento es alucinante, produce un efecto parecido al de la película Los Otros cuando se voltea la niñita, así: QUE SUSTO.

Lo otro que tiene de bueno ese libro es que uno se lee cada historia y entre una y otra se van cruzando personajes pero nada trascendental, hasta el ultimo cuento donde Dandicat entrelaza las historias de una manera increíble y cada personaje, que alguna vez fue protagonista y muchas otras- durante el libro- un extra, adquiere su lugar en todo el libro. Sólo hasta el final uno se da cuenta de la finura con que ha sido concebido el libro, de la inteligencia sutil de la negrita haitiana, de la belleza.

Además como quien no quiere la cosa el libro tiene por detrás una seria investigación sobre la dictadura en Haití, sobre la figura de los torturadores. Existen unos personajes que son perseguidos por su pasado siempre, que a pesar de haber cambiado radicalmente de vida nunca dejan de temerle a quien fueron, no se reconcilian con su pasado, viven atemorizados de que los reconozcan por algún gesto, esa zozobra esta muy bien lograda.

El libro tiene una gran dosis de condición humana, en uno de los cuentos Puerto Príncipe se enciende en una revuelta porque el hijo del dictador sale huyendo del país y en las calles la gente se pelea por el agua potable, este episodio es un descarnado retrato de la condición humana y logra casi un efecto Animal Planet.

La otra lectura resiente fue La Mujer Justa, de ese escritor que acaba de pasar por moda, Sándor Márai. Fue recomendación de Andy el justo.

La historia es un divorcio. El libro esta dividido en tres capítulos, cada uno de ellos es el punto de vista de uno de los personajes del trío amoroso. En este libro, a mi juicio, no es que uno se encuentre con una gran escritura, con un ritmo memorable o algo así, lo que hace Márai magistralmente es meterse en el pensamiento mas intimo de sus personajes.

Ora si es mujer burguesa escribe exactamente como piensa, siente y actúa, una. Parecía que el señor Márai estuviera hablando de mí. Muchas veces en ese primer capitulo dije yo soy así, yo he pensado así. Cuando me lo leí estaba divorciada de un delicado burgués y cada descripción era tan justa.

El hecho de que exista una persona justa para otra es uno de los temas importantes del libro pero eso es tan relativo. Lo bonito es que uno casi nunca conoce una historia de amor desde todos los ángulos, esas cosas son tan difíciles de ver y en este libro la historia esta redonda. Para Marika, mi protagonista, la burguesa, la mujer justa para su marido era Judit la amante criada, no que fuera criada para ser amante sino que fue la criada por mucho tiempo, sólo sabia servir. Para Judit la mujer justa para el hombre de su vida era Marika y para él, la mujer justa era Marika a quien abandonó. Marika era la mujer justa. Y sin embargo fue una desgraciada.

La novela comienza con un relato de Marika contándole a una amiga, durante una helada tarde de invierno en una heladería de Budapest, los motivos que tuvo su marido para dejarla y las consecuencias del abandono: “Estaba tan concentrada en un hombre que no me quedaba tiempo para ocuparme del mundo. Luego perdí al hombre y a cambio hallé el mundo” Al final queda un placido sabor a justicia.

“Hace falta una fuerza sobrehumana para vivir contra la propia naturaleza” es una de las frases del libro que se quedo taladrándome la cabeza un tiempo. Cómo se sintió Marika, lo que hizo para retener a su marido a pesar de saber que no la amaba, creo que sólo lo entiende bien una mujer. Lo sorprendente es que lo escribió un hombre. No quiero, aunque no se me note, ser sexista, pero que los hombres pueden entender a las mujeres, queda comprobado en este libro.

Ah y ayer por la mañana no podía dormir eran las 7 de la mañana y yo estaba despierta comiendo techo, quería algo fuerte y me pare por Sor Juana Inés de la cruz, aquí yo no puedo decir nada, sólo que quiero dedi Carlo.

Pero valor, corazón:
porque en tan dulce tormento,
en medio de cualquier suerte
no dejar de amar protesto.


Se acabaron las vacaciones, estas palabras son injustas con los libros, comenzó el nuevo año.

domingo, diciembre 11, 2005

Carta al Niño Dios


Querido niño Dios, este año hice lo que mejor pude, aunque siempre se puede mejorar. Quise con el corazón, con lealtad y transparencia, dije mentiras pero piadosas, me equivoque y a veces pedí perdón, lo mínimo que me robe fue un beso, trate de hacer ejercicio los domingos, pero no es lo mío.

Este año ya no quiero pedirte juguetes, ni ganas de pedirte un novio, un viaje, un carro, una casa, unos hijos, el reconocimiento… la felicidad, en ultimas juguetes.

Este, que ha sido el año en el cual la incubación se completó, quiero pedirte que no me dejes caer en la tentación.
En la tentación de necesitar querer, en la tentación de no oírme, en la tentación de huir, en la tentación de volver, en la tentación de dormirme, en la tentación de mentirme, en la tentación.

Niño Dios este año necesito encarnar a un valiente domador de leones furiosos y tigres de bengala para poder meter mi cabeza en las fauces de mis demonios, dominar mis monstruos, hacer pasar a mis miedos por círculos de fuego, que mis temores salten de un cono a otro al oír mi voz, se den la vuelta y muevan la cola como gatos y que al sonido de mis palmas se despidan del apreciado público.

También quiero un cohete para poder salirme de orbita y ver las cosas desde lejos y no asustarme con la inmensidad absurda de mis problemitas de señorita. Y que el cohete me sirva para poder dejar algunos satélites en orbita.

Quiero una brújula que no señale el norte o una estrella lejana, quiero una, inventada por mi, que me señale la estrella de mi vocación.

Y no te vayas muy lejos que no me gusta despertarme sola

domingo, noviembre 27, 2005

2046 veces contra la pared


Dos películas que están en cartelera actualmente, dos versiones del amor que también están en cartelera por estos días, aunque ya se que hay excepciones que son la supuesta muestra de que el amor de cuento de hadas existe, me pregunto que es lo que pasa con nosotros y con el amor últimamente, no es que seamos unos pocos los desadaptados a los cuales el asunto no les funciona, es que son unos pocos desadaptados a los que el asunto les funciona.

Todos los días lo que oímos son cuentos truculentos de rupturas, infidelidades, desencuentros y además encontramos placer en saber que el resto de la humanidad esta igual a muchos de nosotros.

Estas dos películas no son historias de amor, son más bien historias de soledad, son individuos tratando desesperadamente de sobrevivir a sus pasados y sobre todo de salirse un poco de su angustia interna y vivir con alguien, obtener calor en las fechas trágicas del 24 o el 31 de diciembre. Seres del pasado, del ahora y del futuro solos y con tiempos individuales que no sincronizan con ningún otro por mucho tiempo.


Todos los días tenemos pequeños lutos por diferentes muertes: ilusiones, deseos, propósitos, ideas. Yo todos los días asisto a un funeral, y aunque suene trágico no lo es, por el contrario es esperanzador.

Y aunque las historias reales de amor son oscuras y sobre todo muy diferentes al cuadrito que tenía pintado en mi cabeza, las vividas tienen un nuevo aire, son una invitación a la libertad, no tienen nada de cómodas, ni de pasivas, no se estancan porque duran poco de una sola forma.

Ambas pelis son sórdidas y bonitas, son grandes historias de amor, de las que a mi más me gustan.

Atentamente

Una androide con reacción retardada.

miércoles, noviembre 09, 2005

Vice << >> versa


Hoy era miércoles, los miércoles no se porque estoy más triste, es el día que menos me gusta de la semana. Hoy, en realidad ayer, me levante con la sensación de haber terminado de leer un libro, un libro gordo e intenso, muy dramático. Cree una relación realmente intima con su protagonista, atravesé páginas dolorosas que me hicieron llorar por días. He cambiado desde que empecé a leerlo y en estos días, que siento que lo he cerrado, si que he cambiado. Mi alma ya no es la misma. Creo que han pasado diez años, puede ser algo de la edad. Si se pudiera hubiera preferido nacer vieja, arrugada y peli blanca y morir como era a los veinte.

Alguien dejó en mi casa el único libro que se ha leído en su vida, una Antología de Mario Benedetti yo pensaba que no me gustaba

Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo y también
viceversa.

lunes, octubre 24, 2005

Adivinanza


Me enfermé del oído, el doctor dice que hay algo que no quiero oír.
Hay tantos adioses que he oído y que hubiera preferido no oír, hay tantas palabras bonitas que hubiera preferido no oír, hay tantas noches que hubiera preferido no vivir. Hay tantas señales que soy incapaz de oír, todo parece una cruel adivinanza.


Te la digo ,te la digo,
Te la vuelvo a repetir;
Te la digo veinte veces
y no la sabes decir.

Un bichito verde
Sobre la pared,
Corre que te corre
Busca qué comer.

Blanca por dentro,
verde por fuera,
si no lo adivinas
espera

martes, septiembre 20, 2005

Buen Viento y Buena Mar


El tema este de las esclusas ha tenido repercusión fuera de la red, creo que como lo anotó el corrector, últimamente la cosa ha estado mas hermética.

Antes yo creía que la vida era como una corrida de toros obviamente en la que uno, en este caso yo, era el toro y salía al ruedo sin saber muy bien de que iba el asunto y allí toreada, tenia la opción de hacer una faena o recular o buscar las tablas o morir rápidamente. Como en los toros, me parecía que esa visión estaba llena de luces, de vértigo, de fiesta y jubilo.

El porque a una persona le gustan los toros es un tema jartisimo y los antitaurinos siempre tienen toda la razón, es un espectáculo sangriento y cruel que despierta pasiones. Pero en general es una fiesta, la fiesta brava. Que en algún punto, tal ves después de leerme Sin Remedio de Antonio Caballero, se me convirtió en la metáfora más cercana para la vida y así viví, de faena.

Ahora ya no quiero más la fiesta brava. En el comienzo de El Amante de Marguerite Duras hay una página que me dejó perpleja y que más que recordarla me hizo una cicatriz.
La protagonista se mira al espejo y se encuentra con un nuevo rostro devastado. De pronto entre sus 18 y sus 25 años siente su vejez, no es un asunto de resplandor en el espejo, sino de certeza de que un halito de vida empezó a extinguirse, desde ese momento vive con ese nuevo rostro que muchos años después su amante descubre como más hermoso que el del pasado.
Desde hace cómo una semana, después de verme al espejo, mi mejor metáfora de la vida son las esclusas, cuyo principio básico, según un amante, es el de represar para luego liberar. Para mi es el paso de unas aguas a otras aguas, con un espacio para que se revuelvan, se aquieten, para que sus sales tomen un solo sabor, se desborden las unas sobre las otras, se rebocen y el barco siga......

sábado, septiembre 17, 2005

Te Pido Esclusas


Quiero pasar de un estado a otro pero necesito un lugar para adaptarme.
La verdad de las cosas se revela. Busca la forma de hacerse evidente. Las mentiras duran poco.

domingo, septiembre 11, 2005

Misteriosas vías




Las recorro sin saber a donde voy a llegar,
Sólo una mirada en silencio y el alma y el cuerpo conteniendo una explosión.

Misteriosas vías
Las recorro sin saber a donde me van a llevar.
Suena en la radio y nadie parece percibir el derrumbe.

Misteriosas Vías
Las recorro sabiendo que no son más que calles sin salida.

lunes, septiembre 05, 2005

Trampa para una Niña










El cuarto de mi mamá todavía olía a rosas y el peluquín de rizos largos que usó para su matrimonio estaba guardado en el closet, era el 73 y yo acababa de nacer y el comediante mexicano Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo, Tin Tan o El Pachuco se acababa de morir.

No se murió a bordo de su yate el Tintavento aunque lo intentó:

“Cuando se empezó a quemar el primer Tintavento, el propietario, medio dormido, tomó una cubeta y lanzó el contenido contra las llamas. El líquido era gasolina que salpicó el brazo del improvisado bombero; desesperado éste corrió por la cubierta con la extremidad convertida en antorcha hasta que se arrojó al agua. Allí lo alcanzó su esposa; quien se encontraba en el yate; ambos treparon a un bote salvavidas y él, pese al dolor, empezó a remar con todas sus fuerzas para alejarse del fuego. Largos minutos después descubrió que no avanzaba, pues la lancha se mantenía atada al yate. Para su fortuna la cuerda se quemó y al fin pudo enfilar hacia la orilla”.

Ni de ninguna excentricidad, se fue así no más a los 58 años, de él se decía que era

“Indisciplinado, parrandero, desorganizado, mujeriego, impuntual, pero inteligentísimo, alegre, simpático, bondadoso, generoso y muy trabajador y profesional", atributos suficientes para estar en este Blog de maquillajes.

En la época de oro del cine mexicano protagonizó 104 películas y hasta para Saúl Hernández, el de Caifanes, Tin Tan era su máximo ídolo. Comentó que su peinado alborotado se debía al look que había adquirido El Pachuco en la película Tin Tan el hombre mono y no a Robert Smith (The Cure)

Adaptación (En agradecimiento a un anónimo comentarista)

Trampa para una Niña


Todo comenzó en un Hotel de Verano, él era Fuerte, Audaz y Valiente.
Mis amigos me decían no te metas con él, que tiene fama de mujeriego - yo les contestaba No me defiendas compadre.
En la cama lo miraba y le decía Ay Amor como me has puesto pero me preguntaba, en secreto, y que será Lo que le paso a Sansón?
Dure un tiempo Con la Música por Dentro hasta que me di cuenta que También de Dolor se Canta.
Cuando a él se le aparecieron Los Fantasmas Burlones, me toco gritar ¡Mátenme porque me muero!, me quede Rebelde sin Casa, pensando que en mi historia, afortunadamente todos son Muertos que no Hacen Ruido.
Lo mejor que le puedo decir hoy es Suicídate mi Amor,

Pero que le hacemos si

Dios Los Cría…

jueves, septiembre 01, 2005

El Otro


Esa noche entramos en el apartamento gris, era tarde, sólo íbamos a dormir juntos.
R. se fue a trabajar y yo me quede llorando en el cuarto sin que él se diera cuenta, en ese apartamento siempre me dieron ganas de llorar.
R. Apagó la luz pero el cuarto quedo iluminado por el reflector de afuera, nunca nos besamos ahí, teníamos la impresión de que era un teatro de sombras, un espectáculo demasiado erótico para los gatos y los ladrones. La cruz de la ventana también era un impedimento. Nos dormimos pero R. empezó a soñar.
Yo soñe que bailaba "Anoche, anoche soñe contigo soñaba que me querias"
“No sabía que sería nuestra última noche: él iba a dejarme. "Lo que sucede posee tanta anticipación que no podemos nunca atraparlo y conocer su verdadera apariencia" (R. M. Rilke)”
Sophie Calle

domingo, agosto 28, 2005

Placido Domingo


Una Soledad demasiado Ruidosa es uno de mis libros preferidos y lo que más me gusta del libro es el título, me parece perfecto.

A mi me pasa todo el tiempo, la soledad se me hace ruidosa, por siempre estar huyendo de ella.


Hacerse ruido y no saber de que va el asunto- como por recordar otro titulo que me gusta, Hablando del Asunto - aclaro que los libros poseedores de los títulos también me gustan, aunque también me gustan títulos sin libros y libros sin títulos pero ese no es el asunto.

Hoy no me hice ruido. Me levanté y pedí el periódico a la tienda, llegó, me hice el desayuno y subí, me metí en las cobijas y lo leí todo, mientras estaba ahí con el sol en la cabeza, con el gallo y frotándome los pies calienticos me sentí plena. Luego una llamada y a cine: Rosario Tijeras a las 2:45 de la tarde, almuerzo con vinos y al Embajador, la película me encantó, en contra de todos los pronósticos e interferencias que había oído. Que el Español no sabe hablar paisa -existe alguna razón más ridícula que esa- como si a Julia Roberts le saliera muy bien el acento británico o a Penélope Cruz el inglés, me parece que la película es tan intensa, tan bonita, tan pero tan paisa, no paisa del arriero, sino una cultura del filo de la navaja.

Medellín es una de mis ciudades favoritas allá se siente una fuerza que yo no he sentido en ninguna parte y eso es esta pelí, fuerza.

Salí con el demonio adentro, invité a mis acompañantes a un guaro a pesar de la hora, del día y de la extrañeza de necesitar un aguardiente. Entramos a un lugar que esta justo enfrente a la puerta de la Biblioteca Nacional. Los pedí dobles y me deleité con el paisaje de una tienda del centro de Bogotá donde llegan los toreros de entrenar, se sientan los de las pulgas a contar el producido del día, los novios de domingo se dicen cositas y la tarde se ve en las montañas.

Un día – hace tiempos -le pregunté al escritor que cómo era Rosario y me dijo: Como tú.

Me quede con esa información sobre mi misma hasta hace unos días, cuando me apodaron Tijeras. Creo que se me nota. De tanto ruido no me había dado cuenta.

jueves, agosto 25, 2005

Tengo un nuevo cielo

Me han hecho
Una constelación en el cuerpo.

Tengo en la muñeca
A las tres marías

Por mi espalda,
entre las pecas,
ésta el Cinturón de Orión

empieza la Vía Láctea

Como las estrellas, mis ronchas
Se van alejando

Los rasguños que me hago parecen
Una lluvia de estrellas fugases

En mi norte esta la osa mayor
la de los marineros
esos que dejan un amor
En cada puerto

Las pulgas me han hecho esto.